La caída de los cuerpos es un fenómeno físico, que quizás hoy, después de haber sido estudiado por Galileo, Isaac Newton, perfeccionado por Albert Einstein, nos parezca sin misterios, algo común en la mecánica del universo, pues todos los cuerpos caen con la misma aceleración constante. Sin embargo, ¿cómo caen los cuerpos en la densidad del mar?, ¿cómo caería un cuerpo cuyo peso desconocemos, entre las olas, un cuerpo etéreo hecho de pesadas o ligeras palabras?, ¿Se derriscaria o alzaría un vuelo intenso sobre todos los cielos de la tierra?, ¿ O en su caer describiría el despegue , hasta romper fuera de la órbita conocida, flotando allí donde el misterio, es todo lo que late, igual a un espejo reflejando un bosque marino, ese mundo abisal en las entrañas de nuestra abatida memoria? La poeta Doris Melo en el poemario El olor de la palabra rota, evidencia desde el título vibrante –puerta de entrada a su mundo poético- que la palabra es un fruto que cae, y en esa l...