Gioconda Belli :Una poeta apasionada , liberal e independiente quien se ha distinguido por su poética revolucionaria pero también erótica feminista.
Gioconda Belli es una reconocida poeta novelista y ensayista. Nació en Nicaragua en el año 1948. De familia clase media, recibió una solida educación. Se graduó en Estados Unidos en Publicidad y periodismo en la ciudad de Filaderfia
Regresa a Nicaragua y trabaja en publicidad. Comienza a publicar poesía en 1970 en revistas como El Gallo Ilustrado etc., el compromiso político y el ser y el sentir femenino son dos temas fundamentales en su obra.
Ese mismo año se une al Frente Sandinista de Liberación Nacional, organización entonces clandestina, que buscaba derrocar la dictadura somocista. Esta vinculación se extiende también al plano afectivo: estuvo casada con Henry Ruiz, uno de los nueve comandantes de la dirección nacional y exministro de Planificación.
Sus poemas aparecieron por primera vez al inicio de los años 70s en el Semanario Cultural del diario La Prensa de ese país. Su poesía, considerada revolucionaria por su manera de abordar el cuerpo y la sensualidad femenina, causó gran revuelo. Su libro Sobre la grama le ganó en 1972,
Fue una firme opositora a la dictadura de Somoza, por lo que tuvo que exiliarse a México y Costa Rica y se integró a las filas del FSLN, organización en la que militó desde 1970 hasta 1994. Fue miembro de la Comisión Político-Diplomática del FSLN. Además fue correo clandestino, transportó armas, viajó por Europa y América Latina obteniendo recursos y divulgando la lucha sandinista. En 1978, obtuvo el prestigioso Premio Casa de las Américas (Cuba) en el género poesía por su libro Línea de Fuego.
La poeta y novelista nicaragüense se ha destacado como luchadora social a favor de los derechos de las mujeres. La poeta, novelista y revolucionaria es autora de premiadas novelas de amor, feminismo y lucha social, ha sido galardonada con el premio Hermann Kesten de este año, que otorga el centro PEN de Alemania.
La Asociación de Escritores de Alemania dio a conocer el premio y subrayó que Belli, de 69 años de edad, es una de las escritoras latinoamericanas más importantes de la actualidad
Belli se casó por segunda vez y tuvo a sus hijos Melisa y Camilo. Tras el triunfo sandinista fue representante sandinista ante el Consejo Nacional de Partidos Políticos y vocero del FSLN en la campaña electoral de ese año. En 1986 se recoge su obra poética en el volumen El ojo de la mujer.
Finalmente dejó la vida política para dedicarse a escribir su primera novela, sin dejar nunca de lado la poesía. En 1988, Belli publicó su primera novela La Mujer Habitada, que fue un éxito clamoroso de amplia resonancia En 1990, se publicó la segunda novela, Sofía de los Presagios. En 2001 apareció en El País bajo mi piel, un testimonio-memoria de sus años en el sandinismo.
Se casó por tercera vez en 1987 con Charles Castaldi con el que tiene una hija, Adriana, nacida en 1993. En febrero del 2008 publicó su última novela El infinito en la palma de la mano, galardonada con el Premio Biblioteca Breve 2008 de la editorial española Seix Barral, y recientemente con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.
De acuerdo con lo que cuenta Gioconda Belli, a la edad de 67 años, nada en su infancia tranquila permitió presagiar lo rebelde que sería más tarde. La escritora –segunda de cinco hermanos, hijos de un comerciante de origen italiano y de una mujer muy moderna para su época– recuerda de su infancia los veranos en la playa de Poneloya –no muy lejos de León, la segunda ciudad de Nicaragua–, adonde llegaba su abuelo con libros y le hablaba de las estrellas: “Él nos acostaba en la playa y nos enseñaba las constelaciones, todos los equinoccios. Era un tipo enciclopedista, sabía todo”.
Nueva tesis feminista. (Gioconda Belli)
¿Cómo decirte
Hombre
que no te necesito?
No puedo cantar a la liberación femenina
si no te canto
y te invito a descubrir liberaciones
conmigo…
A nombre propio declaro
que me gusta saberme mujer
frente a un hombre que se sabe hombre
y me gusta compartir con su terquedad
todo este ancho mundo
donde ambos no somos imprescindibles.
No quiero que me acusen de mujer
tradicional
Amor de frutas
Déjame que esparza
manzanas en tu sexo
néctares de mango
carne de fresas;
Tu cuerpo son todas las frutas.
Te abrazo y corren las mandarinas;
te beso y todas las uvas sueltan
el vino oculto de su corazón
sobre mi boca.
Mi lengua siente en tus brazos
el zumo dulce de las naranjas
y en tus piernas el promegranate
esconde sus semillas incitantes.
Déjame que coseche los frutos de agua
que sudan en tus poros:
Mi hombre de limones y duraznos,
dame a beber fuentes de melocotones y bananos
racimos de cerezas.
Tu cuerpo es el paraíso perdido
del que nunca jamás ningún Dios
podrá expulsarme.
Abandonados
Tocamos la noche con las manos
escurriéndonos la oscuridad entre los dedos,
sobándola como la piel de una oveja negra.
Nos hemos abandonado al desamor,
al desgano de vivir colectando horas en el vacío,
en los días que se dejan pasar y se vuelven a repetir,
intrascendentes,
sin huellas, ni sol, ni explosiones radiantes de claridad.
Nos hemos abandonado dolorosamente a la soledad,
sintiendo la necesidad del amor por debajo de las uñas,
el hueco de un sacabocados en el pecho,
el recuerdo y el ruido como dentro de un caracol
que ha vivido ya demasiado en una pecera de ciudad
y apenas si lleva el eco del mar en su laberinto de concha.
¿Cómo volver a recapturar el tiempo?
¿Interponerle el cuerpo fuerte del deseo y la angustia,
hacerlo retroceder acobardado
por nuestra inquebrantable decisión?
Pero… quién sabe si podremos recapturar el momento
que perdimos.
Nadie puede predecir el pasado
cuando ya quizás no somos los mismos,
cuando ya quizás hemos olvidado
el nombre de la calle
donde
alguna vez
Pudimos encontrarnos.pero pueden acusarme
tantas como cuantas veces quieran
de mujer.



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